domingo, 26 de julio de 2009

Microrrelato. Estudiante arroyado.

Marcos es un joven de trece años. Son las 7:30 A.m. y sus padres no están en casa ya. Su padre está trabajando desde las 5:00 A.m. y su madre está cuidando a su abuela, la cual está muy enferma y podría estar ante sus últimos días de vida. Marcos se levanta de la cama y va al cuarto de baño. Allí, se prepara una ducha caliente.

Ya duchado, con la ropa con la que acudirá al instituto, se hace el desayuno.

« ¿Hoy qué toca?- se pregunta.- Leche con galletas.» La mochila está preparada, la hizo la noche anterior.

Con el desayuno ya en el estómago, Marcos sale por la puerta de su casa, son las 7:50 A.m.

El despertador no ha sonado. Lucas está muy enfadado. Hoy tenía que estar en el trabajo a las 8:00 A.m. y ya eran menos diez, no tenía tiempo ni de ducharse, ni de desayunar algo. « ¡Maldito despertador!» gritó cuando cogía al artefacto y lo lanzaba contra la pared. Se desvistió y se vistió en menos de dos minutos, se subió al coche, lo arrancó, y miró la hora, las 7:54 A.m.

A esa hora, más o menos, Marcos pasaba por el bautizado por los niños “Parque del tren”, ya que justo en mitad de éste se encontraba una réplica del primer tren que cabalgó sobre raíles por la ciudad. Marcos observó que el semáforo estaba en rojo para él, y maldijo tener que esperar con el frío que hacía, estarse quieto le producía más escalofríos que el mismo frío invernal. Marcos empezó a andar al ver que el semáforo para los coches, la luz, se teñía de ámbar. A lo lejos podía distinguir a un coche que se acercaba hasta el punto donde se encontraba el aparato que indicaba a quién le tocaba para y a quién andar. Así, sabiendo que los coches, con la luz en ámbar en el semáforo, debían reducir la velocidad, empezó a cruzar la carretera.

Lucas veía borrosa la carretera, a pesar de su furia, aun seguía adormecido y apenas se fijó en que el semáforo mostraba la luz en ámbar. « Me da tiempo a pasar.» Pensó Lucas. Justo en el momento en que un chico comenzaba a cruzar la calle, A Lucas le llegó un mensaje al móvil. Miró al objeto un instante, apenas un segundo, pero un segundo fatal.

Marta salía del bar de la calle. La mujer no se lo podía creer, aquel coche estaba apunto de atropellar a un chico.

Para Marcos fue todo muy deprisa, enseguida supo que no tenía nada que hacer, el coche se encontraba a un palmo. Pudo ver la cara del conductor, al principio parecía molesto, luego volvió la cara al frente y vio pánico en sus ojos. No tuvo tiempo para más, el shock lo dejó petrificado. El golpe fue brutal, golpeó el parachoques, salió por los aires golpeándose contra la luna del coche y volvió a caer a la carretera.

Lucas no tuvo tiempo de reaccionar, cuando quiso frenar, ya estaba el chico en la luna de su coche. Ya parado el coche, posó la cabeza contra el volante, y comenzó a llorar mientras se daba cabezazos.

Marta salió corriendo a ver el estado del chico. Tenía la cara llena de sangre y heridas por todas partes. Tenía un fuerte golpe en la cabeza. Su cuerpo temblaba en una fuerte convulsión que le pareció no parar nunca, pero solo duró unos segundos. Todo acabó con la muerte del chico.

Tras la mirilla... un bosque en llamas

Se sabía ya que el ser humano era, en algunos casos claro, especialmente imbécil. Lo que no tenía yo tan claro es que lo fuésemos tanto. Creo que es obvio que todo el mundo se pone en contra de quemar nuestros bosques, de talar nuestros árboles y demás. Ahí es donde está el problema. El problema está en poner a todo la etiqueta de "esto es propiedad de la humanidad". No lo es. Un árbol, una gota de agua, una llama, un átomo mismamente, ninguna de estas cosas nos pertenecen. Nuestro razonamiento nos ha puesto como único ser inteligente en el universo y por ello nos hemos nombrado dueños de todo. ¿Dueños de qué? Desde que el ser humano es más "inteligente" y tiene más progreso hemos destruído casi el 60% de nuestro planeta, y seguramente me quede corto.
Sin vegetación, pero sobretodo sin árboles, no somos más que cenizas que se pudren en un mundo inhabitable.
Mientras nada cambie, mientras la gente, y cuando digo ésto me refiero a la gran mayoría, siga malgastando, derrochando y despilfarrando lo que tenemos, seguiré pensando que la mayor plaga que hay sobre la tierra es el ser humano. Él y su falta de ética han llevado al mundo a un punto sin retorno del que posiblemente algunos nos salvemos de ver su agonía, pero nuestras generaciones...

miércoles, 8 de julio de 2009

Finish Time

Samatra es una chica especial. Lo es por diversas razones, pero especialmente porque es ella misma, es bella y dulce.
Pero Samatra tiene un problema. Se muere.
Hace un año le habían encontrado un tumor en el cerebro y le habían dado un año de vida. La familia de Samatra lloró por ella, porque aun era muy joven, apenas acababa de cumplir los 16 años, y se iba a marchar de este mundo sin conocer el amor ni gozar de las experiencias de la vida. No se casaría, no tendría hijos, no conocería a sus sobrinos ni lloraría las muertes de sus seres queridos, ellos llorarían por ella.
Samatra se volvió callada, solitaria, pálida. Tenía miedo al fin de su existencia.
Sus últimos momentos en el mundo fueron agoniosos porque ella sabía que no había disfrutado de su tiempo, a pesar de ser bella, nunca tuvo novio alguno porque no se atrevía a hablar con los chicos.
Nunca disfrutó de la vida por tener miedo a la muerte, incluso antes de saber lo del cáncer.
Ahora el tiempo se ha acabado. Ya no habrá más risas, ni lágrimas, ni abrazos.
El tiempo se ha acabado, y ahora todo es oscuro.

viernes, 3 de julio de 2009

A Sara

Año 1996, mitad de curso, llego como nuevo alumno a un nuevo colegio, el Gonzalo de Córdoba. Nada más llegar, nos ponen sentados en el suelo, en círculo, yo junto a la profesora, y me va haciendo preguntas. A continuación, me presenta a dos gemelos que hay en clase, y me dice q si los conocco, ¡menuda estupidez! ¡Y que les tuviera que conocer! Me dice que adeivine sus nombres... la digo que no se. Se llamaban Ángel y Daniel, pues era muy fácil, pensé. Luego uno a uno se me fueron presentando todos. Solo conocía a Miguel, que venía de mi anterior colegio, Nazaret, y por el cual venia al nuevo, porque por aquel entonces era mi mejor amigo.
Pronto comencé a jugar al futbol con mis nuevos compañeros, y en uno de esos partidos, choqué con Francisco, que venía corriendo. Él tenía más cuerpo que yo, que estaba en los huesos, y mi primer pensamiento era que iba a partirme en pequeños cachitos, para mi sorpresa ni me caí, y el que estaba tendido en el suelo era Fran, llorando e insultándome, Pero mira por donde vas idiota, me decía, Lo siento, me disculpé, Qué lo sientes, qué lo sientes, repitió. Alfinal se lo acabó llevando un profesor, seguidos de cerca por Sara.
Sara era la novia de Fran, al parecer ya se habían casado y todo. Era una chica de tez muy pálida, rubia y ojos claros, y bajita, tenía lunares en la cara que la daban un toque personal a su cara.
Pero a Sara siempre la recordaré por algo que ocurrió aquel año. Era verano, y estábamos en las fiestas del barrio, habían puesto en la plaza un tren. Yo miraba a la gente montadas en el cuando, de entre los vagones, un espectro blanco se levantó a saludarme. Me agarré a mi madre, pensado que era una calavera, pero me di cuenta de que era Sara, la pobre era tan pálida como los huesos, y además el sol la hacía sombra en los hoyos de los ojos, lo cual daba aspecto de vacío. Ya dado por sabido que era Sara, la saludé y me perdí ente la multitud.
Ya en primaria, vino una comisión de nintendo a la feria de muestras. Pusieron juegos y ordenadores a disposición de todo el mundo. Mi madre y yo entramos, junto con Dani que acababa de llegar hacía poco. En una de las pistas de juegos del recinto, coincidí con Sara, al salir, nuestras madres ya estaban hablando y las dos nos saludaron. Estuvimos toda la tarde juntos, jugando a los ordenadores y a las consolas. Nos lo pasamos muy bien. Cuando ya era la hora de irse para casa me quedé vastante triste, fue una de mis mejores tardes y más felices.
Durante toda la primaria, Fran y Sara llegaron a casarse como 3 veces, con sus respectivos anillos con forma de aros de calamares. Eran unas bodas graciosas porque todo el mundo representaba un papel, Igor solía hacer de cura, Ángel de padrino y de la madrina no me acuerdo, creo que era Laura. Yo hacía nada más que de pariente. Nos lo pasábamos muy bien.
Tuve problemas con los gemelos y un poco con los Franes de clase, menos con Fran que con Francisco José, Fran solo me traicinó una vez, sacándome lo que pensaba de los gemelos para luego contárselo. Fue una época muy mala la de cuarto y sexto para mi.
En sexto, las notas no podían ser peores. Tenía una media de tres en matemáticas y de cuatro en conociemiento del medio, igual que Sara, y los dos estábamos muy preocupados. Al darme las notas y ver que estaba en todo aprobado, fui a preguntarle a Sara, que debía tener las mismas notas, Que tal Sara, la pregunté, Muy bien, todo aprobado y tu, También, Entonces nos vemos en el instituto.
Sonreí, estaba contento, dejaba atrás una etapa de mi vida y empezaba otra.
Fran y Sara cortaron, él se iba a Cristo Rey y ella a Ferrari, junto conmigo, los gemelos, Jorge, etc. Fue una pena, hacían muy buena pareja.
Durante el verano, quedábamos Fran y yo para ir con la bici y hablar, atrás quedaron los malos momentos y nos convertimos en inseparables. Con Sara fui a la piscina una vez, y allí nos dimos un pico. Desde ese momento no supe como actuar con ella, no sabía si por el mero hecho de habernos dado un pico nos convertía ya en novios. El caso es que Fran se enteró, y me preguntó que qué me gustaba de Sara, yo le dije que me parecía muy guapa y graciosa, en eso coincidíamos, no había día que Sara no te hiciera reir. Tenía un sentido del humor vastante bueno.
Un día quedamos los tres para ir con la bici, la suya no tenía frenos y fuimos a bajar una cuesta, para ponerla a prueba, primero iba Fran, luego yo y en último lugar, Sara. Fran y yo acabamos casi en fila, en esto que bajaba Sara gritando: ¡Cuidadooooo! PLAS!!! Su bici chocó con mi rueda trasera, haciéndome ir hacia delante y callendo yo sobre el manillar de la bici, la cual me la clavé... en las partes nobles. Fue un momento de risas para ellos y de alguna lágrima que se me escapaba por mi parte.
Cuando empezamos el instituto, le envié una carta a Sara diciéndola que no podía seguir con ella porque me gustaba otra chica -hacía cinco años que me gustaba y estaba obsesioando-. Fue mi mayor error, porque al leerlo vino con ella, no sabia que me gustaba, creo, y me dijo que no pasaba nada, que lo entendía. Esa misma tarde me daría una nota ella, muy bonita por cierto, que tras leer tiré al primer contenerdor que vi. Tal vez fui cruel, pero debía serlo para aguantar mi dolor.
El paso del tiempo me enseñó que fue un error y que lo mío era un amor imposible, plátonico. Dejé, por decirlo de algún modo, a Sara, una chica a la que le gustaba, para quejarme de dolor durante tres años más.
En el instituto perdimos un poco el contacto, estábamos separado de clases y de vez en cuando nos saludábamos. Cuando repetimos tampoco tuvimos suerte y seguíamos separados, hasta este año, en el que compartimos clases y ya, por fin, confiamos más cosas y compartimos más tiempo.
Pero ya nos desligamos, ella se marcha del instituto, yo sigo el bachiller. CAda uno tira para un lado, pero todos vamos hacia el mismo objetivo. Ya no somos los mismos que celebraban bodas y se pegaban o traicinabam, con algunos ya no mantengo relación alguna. Del pasado siguen conmigo Fran, Sara y Fer, creo que los únicos que me merecen la pena y me demostraron que fueron mis amigos cuando los necesité.
Para mi Sara es un símbolo de mi infancia, fue mi primera amiga, la que nunca se metió conmigo y la primera con la que "salí". Gracias Sara por haber estado ahí siempre, a las duras y a las maduras, aun todavía lamento haberte dejado escapar en aquella época, ja, ja, ja. Cuidate y se muy feliz - parece una despedida, pero no lo es-, si me necesitas, aquí estaré.
A Sara, el mundo necesita tus risas, sin ti esta vida no la querría vivir.

jueves, 2 de julio de 2009

Tropiezo número...

Desde la tiempos inmemoriales, el ser humano buscaba su expansión de forma violenta y arrasadora. Ya cuando la época de las piedras extiguieron animales, viene de familia pues lo q estamos consiguiendo.
Como dice el dicho, el hombre es el único animal que tropieza dos veces contra la misma piedra, lo cual quiere decir que, posiblemente, todo lo que nos está ocurriendo haya pasado ya hace tiempo.
Lo de la crisis, sí, desde luego que ya pasó, y no hace mucho. El nacionalismo-racismo de Italia, también.
En fin, que uno se enfada con estas cosas que ocurren para que, luego, otrosm no le den importancia, pero hay que dársela, porque la crisis viene de un país extrangero, Estados Unidos, y se extendió al mundo entero, y ojo con el nacionalismo italiano y su racismo, que ya se extendió con Hittler.