sábado, 31 de octubre de 2009

Carta a Teo:

No hay un quién, ni un por qué. No hay nada. Puedes estar preguntándotelo toda la vida y no dar nunca, jamás, con la respuesta adecuada. No hay verdades absolutas, solo conjeturas, meras hipótesis explicativas que intentan parecer verdades universales, pero nunca verificadas en la gran escala que es el universo.
¿Quién? No lo sé. ¿Dios? Podría ser, pero no en el concepto que las teologías nos quieren hacer creer. El universo es, a nuestra escala, tan grande, que nos volveríamos locos si todos los días pensasemos en lo que abarca su totalidad, porque nuestro cerebro no podría aprehender la realidad. ¿ Alienígenas? Se me ocurriría otro interrogante ante tal cuestión: ¿y quién crea o cómo surgen los alienígenas? No podemos más que hacer conjeturas.
No hay un para qué, no hay nada escrito, no hay una voluntad. Todo es fruto de la casualidad. En algún momento algo pasó, o siempre estuvo el universo ahí, o no es más que una parte de un todo más extenso, o el universo es un organismo vivo y las galaxias, pequeños órganos, y nosotros, polvo.
Y es que, tal vez, las preguntas estén mal encaminadas y no deberíamos preguntar quién nos creó, para qué y cuándo; sino en qué vivimos, qué sistema u organismo abarca tantísimo; desde cuándo existem, cómo o qué o quién lo creó, y, la gran incógnita, ¿por qué?

miércoles, 14 de octubre de 2009

La coexistencia como la mejor de las alternativas ante las otras malas.

Quizás me equivoque o quizás acierte. Ésta es la reflexión que uno se hace al realizar una acción que pueda tener consecuencias. Obviamente si presumimos de ser mayores, hemos de acarrear con las consecuencias de nuestros actos.
Que todo acto tiene su/s consecuencia/s es algo que aquellos que se hacen llamar maduros saben. Pero no todos nos paramos a reflexionar bien sobre nuestros actos y actuamos por puro instinto o por como sopla el viento.
Una vez cometida la acción,y su resultado ha sido nefasta, tienes dos opciones:
1- Acarreas con todo lo que te llegue, pides disculpas y reflexionas sobre cómo no volver a cometer semejante tontería.
2- No admitirla, estar de morros con la persona a la que molestaste e intentar coexistir lo más pacificamente posible.
Claro que coexistir supone otro problema para aquellos que basan su vida en la ignorancia, la fuerza, las malas palabras y la intimidación. Coexisitir significa, grosso modo, que diferentes culturas, sociedades o personas puedan exisistir simultáneamente en el mismo espacio y tiempo sin alterar, en ningún grado, su estado o forma de vida, sin guerras, violencia ni ningun tipo de contacto alguno. Claramente es una medida drástica, pero mejor ésto que estar de morros toda la vida.
Ahora, la coexistencia no puede existir si hay pseudoverdades (pseudo = NO), y llamo pseudoverdades a aquellas mentiras que se disfrazan de verdades pero sin serlo. Eso, junto con la intimidación, harán de la coexistencia una mera formalidad ante la autoridad, pero en sí será algo vacío.
Ante la falta de convivencia (lo contrario a la coexistencia)será mejor que uno y otro pasen del contrario y se pueda mantener algo de armonía a lo largo del tiempo que se deba estar juntos.

martes, 6 de octubre de 2009

El lugar a donde fueron las cosas que perdimos

A algún lugar tuvieron que ir aquellas cosas que perdimos, el inocencia, el pilla-pilla, los Reyes Magos, el Rátoncito Pérez, la fantasía...
Muchos creíamos que se habían perdido, allá por los recuerdos y los momentos pasados. Pero pronto descubrimos que no se fueron nunca, que únicamente cambiaron de dueños. El pilla-pilla, la inocencia y todo lo demás están en un lugar seguro, los niños que, aun, son niños.
Nosotros, los mayores, y sobretodos los más mayores que yo, son los que tienen que hacer que esto no se pierda nunca, porque posiblemente sea la etapa de nuestra vida más corta y, sobretodo, la más importante en cuanto a educación se refiere.
Por aquellas edades no somos conscientes de lo que el mundo abarca, sus limitaciones y todo aquello que comprende.
Ojalá se pudiera decir que es la etapa ideal de vida. Por desgracia tampoco la es. Aun así yo tengo la esperanza de que algún día la humanidad se de cuenta de lo que fué, él y los demás, y deje de lado asuntos nimios y realmente preste atención en aquello que realmente es interesante.