lunes, 14 de diciembre de 2009
Sucesos enterrados por el tiempo
Salió de su casa e intentó despejar sus ideas. Hacía tiempo que lo pasaba mal. Pero no era culpa de nadie. Solo suya. La vida le había dado mil patadas en la misma zona, y todo aquello que había significado algo para él, ahora no eran más que recuerdos enterrados por el tiempo.
Pensó en lo triste que estaría ahora que ella también se le iba. Cómo las páginas de su vida volvían a describir aquello que tantas veces había evitado, la soledad, la amargura, el amor… Todo aquello era para él el dolor del alma por lo perdido.
Al chico de la sudadera verde solo le queda un consuelo: su sonrisa. Aquella forma arqueada hacia arriba de su boca nunca le había parecido más hermosa que hasta ahora; el tímido encuentro de sus dientes blancos, y las arruguitas que se le formaban al realizar el gesto se formaban en su mente casi sin quererlo.
Sin saberlo, había caminado hasta cerca de su casa, hasta el parque de al lado. El sol se escondía tras el horizonte. Mañana volvería. Un mañana desconocido en el que ella no volvería. Fue entonces cuando comprendió cuál era su destino en este mundo, vagar con su soledad por las calles de su ciudad hasta que llegue el frío y la oscuridad.
En un banco, de espaldas a él, como en las fotos, la vio. El corazón le daba empujones y las entrañas le desgarraban por dentro, parecía que toda la presión del momento se concentrase en su cuerpo, y éste no lo pudiese evitar y quisiera salir de él. Poco a poco se fue acercando al banco, se situó tras de ella, y le puso las manos en los hombros.
Ella no se movió ni dijo nada. Él no dijo nada, no se movió, se quedó mirando aquella cabeza inmóvil durante largo rato. Dentro de él, las entrañas bailaban un macabro baile que le hacían tiritar y perder su firmeza. El frío se fue apoderando de sus manos, su cuerpo se agarrotaba y temblaba, pero ella no se inmutaba, ni temblaba, ni sentía. El mundo se había parado para ellos. Pero el tiempo corría, y los pájaros volaban y aterrizaban frente a la mujer de otro banco que les lanzaba miquitas de pan, dos ancianos paseaban de la mano por el verde césped, los niños corrían en bici y, tras ellos, los padres les pedían cuidado de no atropellar a nadie.
Pero a él no le importaba lo que hiciesen los demás. Los niños, al verlos, se pararon, comentaron algo, y esperaron a sus padres, dadles intimidad niños, dijeron. Luego pasaron los anciano, y un vistazo a la extraña pareja sirvió para saber lo que pasaba, y continuaron su camino, deseando suerte y consuelo a los jóvenes.
Entonces ella se levantó. El sol ya se había ido. El chico de la sudadera verde le apartó las manos de los hombros, y vio cómo ella le daba un abrazo, pero sin aun haberla visto la cara. Todo fue tan rápido, que apenas pudo evitar caerse. Obligó a su cuerpo a hacer un esfuerzo para aguantar el tiempo que hiciera falta el abrazo de ella. Nadie dijo nada. Ella entonces, tan rápido como le abrazó, se marchó. Fue en aquel momento, cuando los pájaros dejaron de comer miguitas de pan y volaron hacia la chica de las fotos. Aquella escena le pareció preciosa. La belleza de ella, junto al paisaje, y el momento en que se giró, y le miró. Sus ojos brillaban, los pájaros la respetaron, y subieron a escasos metros de ella, eran palomas blancas.
Ella se marchó, sin volver a mirar hacia atrás, dejándole a él tras el banco. Al chico se le escaparon las lágrimas, solo alguien que le importase tanto, conseguiría hacerle llorar.
miércoles, 18 de noviembre de 2009
La historia del barquito de papel 2.0.0.9.
Un día estaba el capatáz del barco viendo la televisón, cuando el hombre de las noticias dijo que por cierta zona del Índico había piratas que retenían a los barcos y les obligaban a sus gobiernos a pagar millonadas por las personas. El hombre estuvo pensando varios segundos sobre la situación: si había piratas, eso significaba que habría pocos barcos que se atrevieran a navegar por aquellas aguas, por lo tanto a aquellos que se atreviesen al reto, deberían de pagarles bastante.
Y así, pues, el genio se plantó con su genial idea a los tripulantes de su barco, a quienes les dejó la decisión de ir o no, incluso les dijo que podrían hablarlo con sus familiares para que opinasen también. Todos, familiares, empresarios y tripulantes dijeron lo mismo « mucho que ganar y, nosotros, muy poco que perder».
Aprobado, entonces, el plan por unanimidad. El pequeño barco de papel saldría del puerto para ir a aguas Índicas. Los pequeños marineros de goma-espuma rezaban cada dos segundo un padre nuestro con el doscientos rosarios colgando, no por ellos, sino por lo que estaban por ganar; y desde casa, días enteros en la iglesia y en ayunas.
Total, que al final el barco de los piratas, con más hambre que un zorro, al ver al barquito de papel, se le hizo la boca agua, y fue directo a por él.
En el barco, lloraban los marineros su mala suerte, en las casas, echaban la culpa al gobierno. Al final, unos millones que le valdrán a los piratas una buena boda con treinta mujeres cada uno, cuarenta y seis días secuestrados los marineros, y una buena bronca para el presidente del gobierno- huelga decir que los familiares de tanto alboroto que armaron, ahora están roncos-.
Conclusión, no es más tonto el que más tontadas hace, sino el que más méritos hace para serlo.
sábado, 31 de octubre de 2009
Carta a Teo:
¿Quién? No lo sé. ¿Dios? Podría ser, pero no en el concepto que las teologías nos quieren hacer creer. El universo es, a nuestra escala, tan grande, que nos volveríamos locos si todos los días pensasemos en lo que abarca su totalidad, porque nuestro cerebro no podría aprehender la realidad. ¿ Alienígenas? Se me ocurriría otro interrogante ante tal cuestión: ¿y quién crea o cómo surgen los alienígenas? No podemos más que hacer conjeturas.
No hay un para qué, no hay nada escrito, no hay una voluntad. Todo es fruto de la casualidad. En algún momento algo pasó, o siempre estuvo el universo ahí, o no es más que una parte de un todo más extenso, o el universo es un organismo vivo y las galaxias, pequeños órganos, y nosotros, polvo.
Y es que, tal vez, las preguntas estén mal encaminadas y no deberíamos preguntar quién nos creó, para qué y cuándo; sino en qué vivimos, qué sistema u organismo abarca tantísimo; desde cuándo existem, cómo o qué o quién lo creó, y, la gran incógnita, ¿por qué?
miércoles, 14 de octubre de 2009
La coexistencia como la mejor de las alternativas ante las otras malas.
Que todo acto tiene su/s consecuencia/s es algo que aquellos que se hacen llamar maduros saben. Pero no todos nos paramos a reflexionar bien sobre nuestros actos y actuamos por puro instinto o por como sopla el viento.
Una vez cometida la acción,y su resultado ha sido nefasta, tienes dos opciones:
1- Acarreas con todo lo que te llegue, pides disculpas y reflexionas sobre cómo no volver a cometer semejante tontería.
2- No admitirla, estar de morros con la persona a la que molestaste e intentar coexistir lo más pacificamente posible.
Claro que coexistir supone otro problema para aquellos que basan su vida en la ignorancia, la fuerza, las malas palabras y la intimidación. Coexisitir significa, grosso modo, que diferentes culturas, sociedades o personas puedan exisistir simultáneamente en el mismo espacio y tiempo sin alterar, en ningún grado, su estado o forma de vida, sin guerras, violencia ni ningun tipo de contacto alguno. Claramente es una medida drástica, pero mejor ésto que estar de morros toda la vida.
Ahora, la coexistencia no puede existir si hay pseudoverdades (pseudo = NO), y llamo pseudoverdades a aquellas mentiras que se disfrazan de verdades pero sin serlo. Eso, junto con la intimidación, harán de la coexistencia una mera formalidad ante la autoridad, pero en sí será algo vacío.
Ante la falta de convivencia (lo contrario a la coexistencia)será mejor que uno y otro pasen del contrario y se pueda mantener algo de armonía a lo largo del tiempo que se deba estar juntos.
martes, 6 de octubre de 2009
El lugar a donde fueron las cosas que perdimos
Muchos creíamos que se habían perdido, allá por los recuerdos y los momentos pasados. Pero pronto descubrimos que no se fueron nunca, que únicamente cambiaron de dueños. El pilla-pilla, la inocencia y todo lo demás están en un lugar seguro, los niños que, aun, son niños.
Nosotros, los mayores, y sobretodos los más mayores que yo, son los que tienen que hacer que esto no se pierda nunca, porque posiblemente sea la etapa de nuestra vida más corta y, sobretodo, la más importante en cuanto a educación se refiere.
Por aquellas edades no somos conscientes de lo que el mundo abarca, sus limitaciones y todo aquello que comprende.
Ojalá se pudiera decir que es la etapa ideal de vida. Por desgracia tampoco la es. Aun así yo tengo la esperanza de que algún día la humanidad se de cuenta de lo que fué, él y los demás, y deje de lado asuntos nimios y realmente preste atención en aquello que realmente es interesante.
viernes, 25 de septiembre de 2009
Libertad perdida
Yo tengo la respuesta. Porque, si pensasemos en todo aquello que es sufrimiento, y que se da en más casos de lo que pensamos, no podríamos vivir plenamente la felicidad -el que la tenga-, ni podrá ignorar que no está haciendo nada para cambiarlo todo.
Por suerte aun hay buenas gentes que se acuerdan de aquellos que no tienen lo que nosotros tenemos, pero no solo nosotros podremos cambiar las cosas. Nos pese o no, hemos perdido el control de lo que es la sociedad, als multinacionales dictan a su antojo, y los dirigentes de los paises lo saben.
¿Qué haría Robespierre si estuviera en nuestra época?
martes, 8 de septiembre de 2009
Esas cosas pequeñas de la vidad.
El problema llega cuando los demás ven, desde otro punto de vista al tuyo, con malos ojos lo que estás haciendo.
¿Qué de malo tiene llamar a alguien lejana a ti y hablar hasta quedarte sin saldo? Ninguno. ¿Qué de malo tiene estar junto a personas a las que apenas ves a lo largo del año y con las que siempre te lo pasas bien, o las acabas e conocer y te parecen un encanto? Ninguno.
La hipocresía del mundo está en alza. Sí, a veces las cosas más insignificantes también son motivo de disputa, problemas y malos ratos.
jueves, 3 de septiembre de 2009
No quedan, apenas, días de verano.
Y quizás por esto, por no ver mi único deseo veraniego realizado, el verano, para mi, no me ha dejado nada que recordar. Solo muertes, horas de falta de sueño, melancolía e insatisfacción.
Pero igualmente, estoy contento. Sí. Porque ya están de nuevo las personas que, día tras día, hacen de esta vida algo más llevadera y soportable. Vuelven las fiestas, la vida social, los buenos momentos y, tras las fiestas, una nueva etapa de mi vida que espero que salga mejor que ninguna otra de las cosas de las que he hecho.
Lo impotante no es qué nos aporta el verano, si nos hemos divertido o no. Para mi predomina que la gente a la que quiero siga a mi lado. Y hoy por hoy, es así.
domingo, 26 de julio de 2009
Microrrelato. Estudiante arroyado.
Marcos es un joven de trece años. Son las 7:30 A.m. y sus padres no están en casa ya. Su padre está trabajando desde las 5:00 A.m. y su madre está cuidando a su abuela, la cual está muy enferma y podría estar ante sus últimos días de vida. Marcos se levanta de la cama y va al cuarto de baño. Allí, se prepara una ducha caliente.
Ya duchado, con la ropa con la que acudirá al instituto, se hace el desayuno.
« ¿Hoy qué toca?- se pregunta.- Leche con galletas.» La mochila está preparada, la hizo la noche anterior.
Con el desayuno ya en el estómago, Marcos sale por la puerta de su casa, son las 7:50 A.m.
El despertador no ha sonado. Lucas está muy enfadado. Hoy tenía que estar en el trabajo a las 8:00 A.m. y ya eran menos diez, no tenía tiempo ni de ducharse, ni de desayunar algo. « ¡Maldito despertador!» gritó cuando cogía al artefacto y lo lanzaba contra la pared. Se desvistió y se vistió en menos de dos minutos, se subió al coche, lo arrancó, y miró la hora, las 7:54 A.m.
A esa hora, más o menos, Marcos pasaba por el bautizado por los niños “Parque del tren”, ya que justo en mitad de éste se encontraba una réplica del primer tren que cabalgó sobre raíles por la ciudad. Marcos observó que el semáforo estaba en rojo para él, y maldijo tener que esperar con el frío que hacía, estarse quieto le producía más escalofríos que el mismo frío invernal. Marcos empezó a andar al ver que el semáforo para los coches, la luz, se teñía de ámbar. A lo lejos podía distinguir a un coche que se acercaba hasta el punto donde se encontraba el aparato que indicaba a quién le tocaba para y a quién andar. Así, sabiendo que los coches, con la luz en ámbar en el semáforo, debían reducir la velocidad, empezó a cruzar la carretera.
Lucas veía borrosa la carretera, a pesar de su furia, aun seguía adormecido y apenas se fijó en que el semáforo mostraba la luz en ámbar. « Me da tiempo a pasar.» Pensó Lucas. Justo en el momento en que un chico comenzaba a cruzar la calle, A Lucas le llegó un mensaje al móvil. Miró al objeto un instante, apenas un segundo, pero un segundo fatal.
Marta salía del bar de la calle. La mujer no se lo podía creer, aquel coche estaba apunto de atropellar a un chico.
Para Marcos fue todo muy deprisa, enseguida supo que no tenía nada que hacer, el coche se encontraba a un palmo. Pudo ver la cara del conductor, al principio parecía molesto, luego volvió la cara al frente y vio pánico en sus ojos. No tuvo tiempo para más, el shock lo dejó petrificado. El golpe fue brutal, golpeó el parachoques, salió por los aires golpeándose contra la luna del coche y volvió a caer a la carretera.
Lucas no tuvo tiempo de reaccionar, cuando quiso frenar, ya estaba el chico en la luna de su coche. Ya parado el coche, posó la cabeza contra el volante, y comenzó a llorar mientras se daba cabezazos.
Marta salió corriendo a ver el estado del chico. Tenía la cara llena de sangre y heridas por todas partes. Tenía un fuerte golpe en la cabeza. Su cuerpo temblaba en una fuerte convulsión que le pareció no parar nunca, pero solo duró unos segundos. Todo acabó con la muerte del chico.
Tras la mirilla... un bosque en llamas
Sin vegetación, pero sobretodo sin árboles, no somos más que cenizas que se pudren en un mundo inhabitable.
Mientras nada cambie, mientras la gente, y cuando digo ésto me refiero a la gran mayoría, siga malgastando, derrochando y despilfarrando lo que tenemos, seguiré pensando que la mayor plaga que hay sobre la tierra es el ser humano. Él y su falta de ética han llevado al mundo a un punto sin retorno del que posiblemente algunos nos salvemos de ver su agonía, pero nuestras generaciones...
miércoles, 8 de julio de 2009
Finish Time
Pero Samatra tiene un problema. Se muere.
Hace un año le habían encontrado un tumor en el cerebro y le habían dado un año de vida. La familia de Samatra lloró por ella, porque aun era muy joven, apenas acababa de cumplir los 16 años, y se iba a marchar de este mundo sin conocer el amor ni gozar de las experiencias de la vida. No se casaría, no tendría hijos, no conocería a sus sobrinos ni lloraría las muertes de sus seres queridos, ellos llorarían por ella.
Samatra se volvió callada, solitaria, pálida. Tenía miedo al fin de su existencia.
Sus últimos momentos en el mundo fueron agoniosos porque ella sabía que no había disfrutado de su tiempo, a pesar de ser bella, nunca tuvo novio alguno porque no se atrevía a hablar con los chicos.
Nunca disfrutó de la vida por tener miedo a la muerte, incluso antes de saber lo del cáncer.
Ahora el tiempo se ha acabado. Ya no habrá más risas, ni lágrimas, ni abrazos.
El tiempo se ha acabado, y ahora todo es oscuro.
viernes, 3 de julio de 2009
A Sara
Pronto comencé a jugar al futbol con mis nuevos compañeros, y en uno de esos partidos, choqué con Francisco, que venía corriendo. Él tenía más cuerpo que yo, que estaba en los huesos, y mi primer pensamiento era que iba a partirme en pequeños cachitos, para mi sorpresa ni me caí, y el que estaba tendido en el suelo era Fran, llorando e insultándome, Pero mira por donde vas idiota, me decía, Lo siento, me disculpé, Qué lo sientes, qué lo sientes, repitió. Alfinal se lo acabó llevando un profesor, seguidos de cerca por Sara.
Sara era la novia de Fran, al parecer ya se habían casado y todo. Era una chica de tez muy pálida, rubia y ojos claros, y bajita, tenía lunares en la cara que la daban un toque personal a su cara.
Pero a Sara siempre la recordaré por algo que ocurrió aquel año. Era verano, y estábamos en las fiestas del barrio, habían puesto en la plaza un tren. Yo miraba a la gente montadas en el cuando, de entre los vagones, un espectro blanco se levantó a saludarme. Me agarré a mi madre, pensado que era una calavera, pero me di cuenta de que era Sara, la pobre era tan pálida como los huesos, y además el sol la hacía sombra en los hoyos de los ojos, lo cual daba aspecto de vacío. Ya dado por sabido que era Sara, la saludé y me perdí ente la multitud.
Ya en primaria, vino una comisión de nintendo a la feria de muestras. Pusieron juegos y ordenadores a disposición de todo el mundo. Mi madre y yo entramos, junto con Dani que acababa de llegar hacía poco. En una de las pistas de juegos del recinto, coincidí con Sara, al salir, nuestras madres ya estaban hablando y las dos nos saludaron. Estuvimos toda la tarde juntos, jugando a los ordenadores y a las consolas. Nos lo pasamos muy bien. Cuando ya era la hora de irse para casa me quedé vastante triste, fue una de mis mejores tardes y más felices.
Durante toda la primaria, Fran y Sara llegaron a casarse como 3 veces, con sus respectivos anillos con forma de aros de calamares. Eran unas bodas graciosas porque todo el mundo representaba un papel, Igor solía hacer de cura, Ángel de padrino y de la madrina no me acuerdo, creo que era Laura. Yo hacía nada más que de pariente. Nos lo pasábamos muy bien.
Tuve problemas con los gemelos y un poco con los Franes de clase, menos con Fran que con Francisco José, Fran solo me traicinó una vez, sacándome lo que pensaba de los gemelos para luego contárselo. Fue una época muy mala la de cuarto y sexto para mi.
En sexto, las notas no podían ser peores. Tenía una media de tres en matemáticas y de cuatro en conociemiento del medio, igual que Sara, y los dos estábamos muy preocupados. Al darme las notas y ver que estaba en todo aprobado, fui a preguntarle a Sara, que debía tener las mismas notas, Que tal Sara, la pregunté, Muy bien, todo aprobado y tu, También, Entonces nos vemos en el instituto.
Sonreí, estaba contento, dejaba atrás una etapa de mi vida y empezaba otra.
Fran y Sara cortaron, él se iba a Cristo Rey y ella a Ferrari, junto conmigo, los gemelos, Jorge, etc. Fue una pena, hacían muy buena pareja.
Durante el verano, quedábamos Fran y yo para ir con la bici y hablar, atrás quedaron los malos momentos y nos convertimos en inseparables. Con Sara fui a la piscina una vez, y allí nos dimos un pico. Desde ese momento no supe como actuar con ella, no sabía si por el mero hecho de habernos dado un pico nos convertía ya en novios. El caso es que Fran se enteró, y me preguntó que qué me gustaba de Sara, yo le dije que me parecía muy guapa y graciosa, en eso coincidíamos, no había día que Sara no te hiciera reir. Tenía un sentido del humor vastante bueno.
Un día quedamos los tres para ir con la bici, la suya no tenía frenos y fuimos a bajar una cuesta, para ponerla a prueba, primero iba Fran, luego yo y en último lugar, Sara. Fran y yo acabamos casi en fila, en esto que bajaba Sara gritando: ¡Cuidadooooo! PLAS!!! Su bici chocó con mi rueda trasera, haciéndome ir hacia delante y callendo yo sobre el manillar de la bici, la cual me la clavé... en las partes nobles. Fue un momento de risas para ellos y de alguna lágrima que se me escapaba por mi parte.
Cuando empezamos el instituto, le envié una carta a Sara diciéndola que no podía seguir con ella porque me gustaba otra chica -hacía cinco años que me gustaba y estaba obsesioando-. Fue mi mayor error, porque al leerlo vino con ella, no sabia que me gustaba, creo, y me dijo que no pasaba nada, que lo entendía. Esa misma tarde me daría una nota ella, muy bonita por cierto, que tras leer tiré al primer contenerdor que vi. Tal vez fui cruel, pero debía serlo para aguantar mi dolor.
El paso del tiempo me enseñó que fue un error y que lo mío era un amor imposible, plátonico. Dejé, por decirlo de algún modo, a Sara, una chica a la que le gustaba, para quejarme de dolor durante tres años más.
En el instituto perdimos un poco el contacto, estábamos separado de clases y de vez en cuando nos saludábamos. Cuando repetimos tampoco tuvimos suerte y seguíamos separados, hasta este año, en el que compartimos clases y ya, por fin, confiamos más cosas y compartimos más tiempo.
Pero ya nos desligamos, ella se marcha del instituto, yo sigo el bachiller. CAda uno tira para un lado, pero todos vamos hacia el mismo objetivo. Ya no somos los mismos que celebraban bodas y se pegaban o traicinabam, con algunos ya no mantengo relación alguna. Del pasado siguen conmigo Fran, Sara y Fer, creo que los únicos que me merecen la pena y me demostraron que fueron mis amigos cuando los necesité.
Para mi Sara es un símbolo de mi infancia, fue mi primera amiga, la que nunca se metió conmigo y la primera con la que "salí". Gracias Sara por haber estado ahí siempre, a las duras y a las maduras, aun todavía lamento haberte dejado escapar en aquella época, ja, ja, ja. Cuidate y se muy feliz - parece una despedida, pero no lo es-, si me necesitas, aquí estaré.
A Sara, el mundo necesita tus risas, sin ti esta vida no la querría vivir.
jueves, 2 de julio de 2009
Tropiezo número...
Como dice el dicho, el hombre es el único animal que tropieza dos veces contra la misma piedra, lo cual quiere decir que, posiblemente, todo lo que nos está ocurriendo haya pasado ya hace tiempo.
Lo de la crisis, sí, desde luego que ya pasó, y no hace mucho. El nacionalismo-racismo de Italia, también.
En fin, que uno se enfada con estas cosas que ocurren para que, luego, otrosm no le den importancia, pero hay que dársela, porque la crisis viene de un país extrangero, Estados Unidos, y se extendió al mundo entero, y ojo con el nacionalismo italiano y su racismo, que ya se extendió con Hittler.
jueves, 25 de junio de 2009
Relativización. ¿Complicado?
Y esque nos preocupamos muchas veces por estupideces, las tomamos como valores absolutos cuando en realidad lo que se debería hacer es relativizar... de modo que estas cuestiones serían completamente absurdas al lado del resto... pero eso es complicado, y lo digo como experiencia personal.
Ahora mismo, por ejemplo, yo me encuentro angustiado y ligeramente humillado. ¿Por qué? Por una estupidez tan sumamente grande que omito relatar... simplemente lo resumiré en abstracto.
La angustia proviene de la incapacidad que he desarrollado de hacer algo tan sencillo como hablar con un amigo, contarle la verdad. ¿Es absurdo verdad? La humillacion proviene de que otras personas han superado esta angustia, y yo sin embargo, tras 9 largos meses, sigo atascado en el mismo punto de inicio. Y eso es angustioso, al menos para mi, y me preocupa mucho. Pero no debería. Para eso esta el relativizar... pero claro, no es tan sencillo, lo parece, pero no lo es. Al menos para las personas que se encuentran en una situacion "mala". Para mi caso en concreto, la solución es bien sencilla, tan fácil y absurdo como quedar para tomar algo y charlar honestamente... pero no lo hago... me bloqueo.
Con todo esto, lo único que vengo a decir, esque en una ética global y cívica, que debe ser lo que prime hoy día, no debe olvidarse el factor de la relativización, como un camino para que todos esten mejor, y se le de a cada problema la importancia que merece, y de este modo, no asediar al resto con nimiedades.
Att. Alex
miércoles, 24 de junio de 2009
Impresiones de San Juan
Parecerá mentira, pero el alcohol no fue lo predominante. No señor. Lo que predominó fue la basura. Miles de jóvenes y jóvenas (para las más feministas) se dieron cita en el parque de las moreras para pasar la noche de San Juan y generaron una imagen que, a mi especialmente, me dio vergüenza. Si ya el beber por beber me parece de un estupidismo mayúsculo, el ensuciar por ensuciar ya me repatea. Bolsas, botellas, pañuelos y vasos ocupaban cada milímetro de playa y parque. La arena de la playa, por arte de magia desapareció, estaba tras una capa de basura.
Servidor, por lo menos, se siente orgulloso primero de no beber - y mira que me ofrecieron-, y segundo de tirar mis latas de coca-cola a la basura.
A todo esto, ninguna chica cayó, mejor, las que a los demás les cayeron fijo que estaban borrachas.
Desgraciadamente, éste es el futuro.
Muchas gracias.
Fito
martes, 23 de junio de 2009
De éticas va la cosa
Debemos, la sociedad, rechazar las malas éticas, aquella que nos tachan de persona y nos utilizan cual marioneta de hilos, muñecos de trapo, o como papel de usar y tirar. No somos objetos, no se nos puede clasificar como útiles o inútiles, cada uno tiene algo que demostrar y enseñar a la sociedad.
Si alguien utiliza a las personas a su antojo, esa persona jamás tendrá felicidad, porque esa felicidad es falsa, la verdadera felicidad, la real, se obtiene cuando tratas a una persona como lo que es y eres correspondido.
No seas imbécil, trata a las personas como tales, y si te utilizan, revélate, porque no hay derecho que te lo hagan.
Muchas gracias.
Fito
sábado, 20 de junio de 2009
El kilo de amigos, ¿a cuánto está?
El hombre, en su infinita imperfección, tiende a mejorar -obviamente no todas las personas, por suerte- aquello de lo que ha podido sacar un beneficio y dejar apartadas aquellas que ya, bien porque no puede o porque no quiere, no le puede sacar un beneficio inmediato.
Una persona que tiene un manzano, tratará de que éste producca más y mejores manzanas, pero una persona que sea más capaz y, por tanto, más perfecta, buscará, tras haber mejorado el tema de las manzanas, otras formas y productos de conseguir lo deseado y un abanico de posibilidades se le abrirá a su paso.
El dinero es más o menos facil de conseguir, obviamente esto depende de la persona y de los factores histórico-sociales que tenga en el momento, pero conseguir amigos, reales amigos, a los que confiar tus problemas y demás quebraderos de cabeza, quedan pocos.
Por eso, cuando te encuentras a una persona que, teniendo a alguien tan especial a su lado, es capaz de darle la espalda y abandonarlo a su suerte, además de hacerle sentir mal, no merece amigos, no reales amigos.
Estos reales amigos solo se cuentan con los dedos de una mano, pero si tienes suerte, incluso, puedes necesitar más manos que las que tienes. En los tiempos que corren, los amigos escasean, y los que pensabas que eran tus amigos, dejan de serlo y, alfinal, los que se quedan, esos son los reales amigos, y esos son los que, realmente, quedan muy poquitos.
¿A cuánto está el kilo de amigos? Estoy seguro que ni con todo el oro del mundo podrás pagarte uno.
Muchas gracias.
Fito.
miércoles, 17 de junio de 2009
Una noche en la nada
Silencio. El lugar donde se encontraba María estaba deshabitado, un espacio completamente blanco que carecía de las cosas más simples y complejas para la vida, como el agua. Su cerebro empezó a reaccionar. Intentaba recordar cómo había llegado hasta allí, pero no lo llegaba a recordar, miró hacia los dos lados, forzó la vista para intentar ver algo más allá de lo blanco, pero no encontró nada, de hecho, se encontraba en “la nada”. María comenzó a andar, aunque algo le decía que era inútil, porque el lugar donde se encontraba era un espacio infinito del que no podría salir, y que caminar lo único que haría sería cansarla aun más.
Tras un tiempo que ella no sabría calcular si fueron segundos o minutos, horas o años, a María la empezó a invadir el pánico. Pensó que moriría en aquel espantoso lugar dejado de la mano de Dios y que nunca la encontrarían, en todo lo que se perdería. Debía salir de aquel lugar. Entonces empezó a gritar pero era en balde, no había nadie más que ella, estaba sola.
A lo lejos, una figura fantasmal empezó a acercarse a María. Aquel espectro tenía cuerpo de hombre, las manos le caían pesada mente hacia abajo, por inercia del peso de la gravedad; la cabeza parecía sostenerse por un hilo invisible, su mirada, perdida entre un bosque de pelos enmarañados que ocultan su cara. Entre aquel espectro, por llamarlo de alguna manera, no había nada más que unos metros que les separasen, y eso le preocupó aun más a María, si cabe.
Cuando la figura se acercó más, María se fijo un poco en sus rasgos… vio su ropa, era la típica ropa de papel que se dan en los hospitales, el pelo lo tenía totalmente blanco, y la barba la tenia descuidada. Pero no fueron sus rasgos lo que más la impresionó. Aquel hombre alzó la cabeza y comenzó a hablar entre susurros, enseguida reconoció a aquella voz ronca, las palabras pronunciadas le caían sobre su consciencia como el agua lanzada desde las grandes cataratas del planeta, a aquella persona.
- Ven conmigo- decía el espectro, que tenía ya rostro y nombre- Ven conmigo, María.
Y todo se quedó oscuro, la figura desapareció, el lugar blanco,“la nada”, ahora era todo negro. Aquello no le podía estar pasando a ella. Y, entonces lo vio. Una luz se veía al final de un largo túnel, veía a varias personas… muchas de ellas ya muertas. Eran sus familiares que, desde el otro lado, la llamaban para que fuera con ellos. María recordó algo que su madre le dijo hace poco, en plan coña, a ella y a su hermana “Si algún día os pasase algo… nunca vayáis a la luz” en ese momento las tres rieron, pero ahora María lloró, y salió en sentido contrario a la luz del túnel, volvió a la oscuridad. Mientras María corría, tropezó y calló.
María despertó en el sofá-cama de la casa de su abuela, había venido cansada aquella noche de duro trabajo y no quería despertar a su abuela, que ya dormiría placidamente; aquel era el sofá cama donde dormía su difunto abuelo cada vez que sus tíos y primos de una ciudad de Castilla venían para pasar las fiestas. María, nada más abrir los ojos, quedó con el corazón en un puño. En la pared, desde las alturas, en un cuadro había un rostro, casi espectral, y la miraba de reojo. Colgada estaba la foto del rostro de un hombre mayor de pelo blanco, su abuelo.
lunes, 15 de junio de 2009
¿Es el fin del Estado del Bienestar?
La razón de que se haya convertido en inestable, puede que se deba a la gran dificultad que suopne avanzar en los tres campos que componen este modelo: justicia, igualdad social y libre mercado.
La justicia y el libre mercado hoy en día parecen indispensables en la sociedad moderna, por ello parece que la solución está en centrarse en desarrollar un capitalismo más duro, y esto se traduce en recortes en cuanto a igualdad social. O eso, o bien la opción, que lamentablemente parece cada vez más probable (veáse el auge de estas fuerzas en las elecciones del 7-J), de los neofascismos, que parecen pretender intercambiar más "bienestar" a cambio de una reducción significativa de la democracia. Lo peor esque a mucha gente parece darle igual.
Todos los derechos sociales y prestaciones son los que generaron años atras la llamada "clase media". Y es esta clase media uno de los pilares fundamentales del Estado del Bienestar, con lo que, si relacionamos, al limitar las prestaciones sociales, esta clase entrará en decadencia, y por tanto, al derrumbarse uno de los pilares fundamentales, toda la "casa" tiene peligro de venirse abajo.
Esto puede desembocar en la opción del capitalismo/liberalismo duro y más radical (como cité antes) ya que esta clase media corre el peligro, y de hecho ya está ocurriendo, de caer a un nivel económico mas bajo, el mileurismo, lo cual se asemeja a aquellos tiempos a finales del SXIX en el que había una marcadísima diferencia entre burguesía y proletariado.
Si esto ocurre, ¿de qué habrán servido todos esos años de lucha de nuestros antepasados por los derechos sociales? ¿de qué habrán servido la lucha de nuestros padres por el Estado Social y Democrático de Derecho en el que vivimos? La respuesta es simple y contundente: de poco o nada. Doy razón de ello argumentando que la ideología ha muerto. El interés del pueblo por quien los representa es vergonzoso (un 46% de participación el 7-J, es el ejemplo más reciente de ello). Igual de vergonzoso es la falta de solidaridad que existe. Nos rodea un individualismo posesivo muy duro, y a aquel que intenta salir de él e intentar ser solidario, en muchas ocasiones se le tacha de "bobo", "inocente" y otros términos que parecen designar que el egoísmo es lo "bueno". Esa es la moralidad del SXXI, una moralidad egoísta, sin ideas, y sobre todo, conformista, porque nadie parece quejarse de la situación. Bueno, si, se queja, ¿pero qué hace para remediarlo? Nada, pretende que sea el Estado quien le saque las castañas del fuego, y esa no es la solución. Existen formas de presión social que parecen haberse olvidado en tan solo unos años, dejando a un pueblo sin ideología sin saber qué hacer.
Si esto sigue así, sin duda será el fin de este modelo de Estado, y nos veremos relegados la mayoría de nosotros a rebajar mucho nuestro nivel de vida. Pero claro, no podemos quejarnos, se supone que hemos elegido a nuestros gobernantes para que solucionen los problemas... ¿o no?
Alex. Se agradecen comentarios y críticas constructivas y destructivas si fuere necesario.
Derecho al derecho
Muchas cosas suceden en tan poco tiempo. Todo esto ante políticos que no hacen otra cosa que discutir entre ellos, buscarse jóvenes que estén dispuestas a pasar de alguien corriente a ser el blanco de los paparazzi por acostarse con el presidente italiano, disputas por sacar a la luz documentos que implican a ciertas personas de corrupción política.
Cuando ni nuestros propios políticos son capaces de sentarse y hacer lo mejor para su sociedad, ¿qué esperan que hagamos nosotros? Desde luego, a mi no me extraña nada que la gente no haya acudido a las urnas en forma de protesta ante tal situación, pero hay mejores maneras de hacerse oir que no contribuir con un DERECHO ciudadano que, en tiempos anteriores, no existía y mucha gente dio su vida para que nosotros ahora, por tales cosas, nos abstengamos.
Muchas gracias.
Fito
miércoles, 10 de junio de 2009
Los enredosos líos amorosos
Hoy en día las cosas no cambian tanto como esperamos. Que si la crisis, las guerras y la corrupción, son temas de ahora... pues no, ya estubieron en el pasado. Pero, la verdad, no quisiera ni mirar a la historia para ver cómo se solucionaron estos problemas, incluso en alguna circunstancia, agravando otra.
En vez de aprender de los errores, volvemos a tropezar con las mismas piedras que hay sobre el camino de la historia.
Muchas gracias.
Fito.
lunes, 8 de junio de 2009
Reflexiones de botellón
Por suerte, soy el único que no bebe de mi grupo de amigos, y el que ve, por desgracia muchas veces, los efectos que el alcohol produce en mis amigos. Las chicas suelen ponerse tontas, vamos que hacen el tonto, más si cabe de lo normal, y los tíos se ponen melodramáticos. Normalmente no solemos tener novia, pero Sergio y Mónica están saliendo, y cuando entre ellos no están conversando, se morrean, y los demás, soñamos con noches futuras en las que tendremos la suerte de estar con alguna moza y los demás nos miren.
De entre mis botellones favoritos, me quedo con uno en la que Juan se pilló una buena cogorza. El pobre estuvo toda la noche dándome las gracias por no beber y ayudarlo, siempre que podía, a pasar mejor esa noche de momentos tensos en los que se dispone a realizar algún escándalo.
En este botellón del que hablaba al principio, Raúl me empezó a describir, casi como en una novela de gran envergadura, sobre cómo se sentía y sus reflexiones sobre la vida. La vida está jodida, me decía, están a punto de despedir a mi padre y yo no puedo hacer nada, solo beber y ver, entre copa y copa (sentido figurado, pues tenía una botella) la que se nos está echando encima. Lo vamos a pasar mal, acabó Raúl, más que nada, porque su botella se había quedado vacía.
Muchas gracias.
Fito.
sábado, 6 de junio de 2009
Berlusconi y sus fotos: las orgías italianas

Han salido a la luz fotos del político Silvio Berlusconi, presidente del Consejo de Ministros de Italia, celebrando una fiesta en la mansión de Cerdeña, donde se puede observar lo bien que se lo pasa este político.
Todos habréis visto las fotos, no hacen más que pulular en todos los medios: alcohol y mujeres menores junto con el presidente de la república checa. Y ahora bien, ¿qué opináis sobre esto?
Habrá gente que piense que hace bien, que es un máquina y que aproveche mientras pueda. ¡Pazzo..!
Pero en cambio, otros todavía no se creen lo que están viendo; Berlusconi, un facha en el amplio sentido de la palabra,aliado con los neofascistas y machista... Y los italianos lo siguen votando, la política italiana ( y perdón por la expresión) está hecha una mierda. ¿Hasta donde llegará?
Este hombre, hasta en las formas, es lo más aproximado a la ultraderecha existente en Europa. Sólo hay que esperar que no lo suceda alguien peor.. (si todavía puede ir a peor).
EL MIEDO A LA MUERTE
Buenas a todos, soy Alex. Mi amigo Adolfo me ha pedido que colabore con el en este blog, y bueno, mi primera entrada consistirá sobre la muerte, y el miedo asociada a ella, una disertación que redacté hace tiempo y de la cual estoy muy orgulloso.
“Acostúmbrate a considerar que la muerte no es nada para nosotros, puesto que todo bien y todo mal están en la sensación, y la muerte es pérdida de sensación. Por ello, el recto conocimiento de que la muerte no es nada para nosotros hace amable la mortalidad de la vida, no porque le añada un tiempo indefinido, sino porque suprime el anhelo de inmortalidad.
Nada hay terrible en la vida para quien está realmente persuadido de que tampoco se encuentra nada terrible en el no vivir. De manera que es un necio el que dice que teme la muerte, no porque haga sufrir al presentarse, sino porque hace sufrir en su espera: en efecto, lo que no inquieta cuando se presenta es absurdo que nos haga sufrir en su espera. Así pues, el más estremecedor de los males, la muerte, no es nada para nosotros, ya que mientras nosotros somos, la muerte no está presente y cuando la muerte está presente, entonces nosotros no somos. No existe, pues, ni para los vivos ni para los muertos, pues para aquéllos todavía no es, y éstos ya no son. Pero la gente huye de la muerte como del mayor de los males, y la reclama otras veces como descanso de los males de su vida.”
Epicuro, en su carta a Meneceo.
Esto son dos párrafos de la carta que Epicuro escribió a su amigo Meneceo en el siglo IV a.C. En ellos se plantea una solución al problema de la muerte, que tantas veces se ha tratado en la filosofía, a fin de cuentas es una de sus preguntas fundamentales, y de igual modo la muerte se ha entendido de diversas maneras.
En la Antigua Grecia, se entendía que un ser solo es mortal si está seguro de que va a morir, de esta manera solo puede considerarse como mortal al ser humano, ya que es el único ser vivo capaz de percatarse de su existencia.
Por el contrario, en la actualidad se desarrolla un pensamiento más existencial que considera la muerte como una consecuencia de la vida, que no debe confundirse con la angustia que produce su llegada.
No obstante, no se han de olvidar la posición que introducen todas las religiones en cuanto a este problema, todas ellas centradas en la necesidad de trascendencia del hombre, lo cual es un hecho, ya que la religión aunque primitiva, existe desde que somos humanos.
Desde un punto de vista personal, he de decir que el miedo a la muerte es absurdo. No debe asustarnos lo que no es sino la conclusión del recorrido de la vida, una vida que para mi no tiene más sentido que el de la propia muerte, el de disfrutar de ella mientras aguardamos nuestra hora, sin temor a ella, ya que el miedo es para mi el causante de todos los males, pienso que no hay porque temer a nada. Mi entendimiento de la muerte como simple final de la existencia, sin dar posibilidad a nada más, aunque sea agnóstico en este tema, como todos los humanos que usen la razón, ya que es obvio que no podemos saber que ocurre tras la muerte, se contrapone a la trascendencia del ser humano como necesidad, porque creo que aferrarse a nuestra naturaleza, la mayoría de las veces, no hace más que entorpecer el uso de la razón a favor de un intento de sentirnos seguros para perder ese miedo injustificado a la muerte. Una necesidad que es canalizada mediante la religión en la mayoría de los seres humanos, que no han sido capaces de sobreponerse a su naturaleza. Con esto no quiero decir que nuestra propia naturaleza haya de ser ignorada, de ninguna manera, simplemente que ha de ser revisada con la razón, eso que nos hace humanos.
De igual modo, puedo defender la tesis de que el miedo a la muerte es absurdo, dando como razón que, si temiésemos a la muerte, nos resultaría muy difícil vivir, ya que tendríamos que estar pendientes a cada rato, a cada momento de salvaguardarnos de que no nos ocurriera nada, y eso hoy en día, es prácticamente imposible, aunque no obstante en los años en los que vivimos se ha convertido, este, la seguridad, en el valor principal de la sociedad, dejando ligeramente de lado otros que son más importantes como la igualdad, la libertad, etc.
Según creo, además, situándonos en la situación hipotética de que fuéramos inmortales, los seres humanos desearíamos la mortalidad, ya que la vida se convertiría en algo tan monótono que dejaría de ser deseable, ya que vivimos pensando que esto ha de acabarse, si supiésemos que no tiene fin… simplemente no viviríamos como vivimos. También, si la muerte no existiese, la sociedad y el progreso se detendrían, ya que el mundo no se podría mantener debido a la cantidad de ancianos que vivirían sin ser producentes para el sistema, hecho que, se produce también en la sociedad moderna actual en la que se observa un aumento muy considerable de la población de la tercera edad, y si esto ya puede suponer un problema, imaginemos si la muerte no existiese, el número sería ingente, y la sociedad no podría avanzar, no tendríamos mundo para tantas personas.
Así pues, la muerte, por muy mala que pueda parecer, es algo bueno, que nos puede causar tristeza, pero que no se trata sino de un mecanismo natural de renovación de los individuos, así como, si no se interpusiera el desarrollo científico-tecnológico, seguiría cumpliendo su función de actuar como agente regulador de la selección natural, dejando morir a aquellos con defectos, y cada vez acercando más a la especie humana a la perfección.
Lo que yo propongo para solucionar este problema que acecha hoy en día a nuestra sociedad es instruir a las nuevas generaciones de individuos en aquellos valores que son fundamentales, y quitarles de la cabeza la idea absurda del miedo a la muerte, pero esto no se trata más que una utopía más, ya que por desgracia se que no es posible algo así, ya que la gente está demasiado ciega como para revisar la tradición, para revisarse a si mismos, para revisar sus creencias, por lo que el mundo se quedará anclado en un punto en el que el progreso ya no será posible, ya que para ello habrá que cambiar la tradición, y eso hoy en día es imposible, porque la mayoría de la gente, se niega, ya sea por intereses personales, por influencias externas (religiones, sectas, procesos de socialización…) o por un uso de la razón erróneo que haya llevado a conclusiones equivocadas.
En definitiva, yo creo que este miedo a la muerte que prima hoy en día en nuestra sociedad, es fruto de una socialización primaria excesiva, en la que se ha instruido a los niños para pensar como sus progenitores, limitando su libertad de razonamiento y crítica, en vez de instruirles en unos valores fundamentales y universales, y que a partir de ellos construyan su propia identidad y sus propias opiniones e ideas, que averigüen a que deben temer y no a lo que se les diga que deben temer.
Antes de concluir quisiera poner hincapié en el temor a la muerte ajena. Tampoco es justificable. No es justificable porque no deja de ser la conclusión de una vida más, y puede producirnos tristeza, pesar, y todo tipo de sentimientos, pero no miedo, porque no es más que eso, una vida que se acaba, siguiendo el curso del mundo, y que lo temamos no va a cambiar el hecho de que la muerte del resto llegue, o haya llegado, simplemente debemos continuar nuestro camino, nuestra vida, y en tal caso, si hemos de sentir algo, sería alegría por los que nos rodean, y no tristeza por los que se van.
Finalmente, resumo el contenido de esta reflexión. El miedo a la muerte, es absurdo. Para afirmarlo me baso en que la muerte es algo necesario, que es y no puede dejar de ser, ni ser de otra manera, con lo cual, si la tuviésemos miedo, estaríamos angustiados toda nuestra vida ya que puede llegar en cualquier momento. Así pues, como necesaria, si no existiese viviríamos de otra manera, y quizá incluso hasta se volviese deseada. Como solución, propongo la instrucción de las nuevas generaciones en únicamente valores universales que les permitan pensar por si mismos qué deben y que no deben temer, y no limitar su libertad al pensamiento de sus progenitores. Y de una forma comparativa, he de decir que igual que el miedo a la muerte es absurdo, el desearla también lo es, según mi opinión, ya que aunque el hecho de morir nos permitiese experimentar nuestra propia muerte, y eso es algo tentador, no habría vuelta atrás, de modo que no nos serviría absolutamente de nada.
El Vaticano con los bolsillos vacíos
Ahora, podría decirse que el patrimonio de la Sante Sede corre peligro (ya saben, cuadros, libros, obras maestras en general) nueve millones de euros en pérdidas lo avalan.
Pero mi amigo, el de la fiesta, se hace una reflexión poco católica y muy oportunista, si la iglesia comparte la idea de Dios creador y todopoderos y que es un Dios bondadoso, por qué les da la espalda y les castiga con la quiebra. Realmente es oportunista y nada tiene que ver Dios con el debilitado estado económico mundia al que nos hemos sumido al planeta y a todos los estamentos de la sociedad.
Si eres creyente, reza a dios para que esto acabe pronto y podamos seguir con nuestras vidas, si no lo eresm ayuda a en lo que puedas a cambiar las cosas.
Muchas gracias.
Fito
viernes, 5 de junio de 2009
Hola muy buenas
Fito.