Está claro en qué época vivimos. Una democracia demagoga que nos va a costar muy caro. Gente como Zapatero, Rajoy, Gallardón o Esperanza Aguirre son la cabeza de la chusma convertida en políticos. Esto, claro, en España, pero en el mundo entero es igual. Gente como Berlusconi, Sarkozy o el propio Barack Obama, nos van a llevar a un mundo en el que prime únicamente el propio interés, el egoismo humano, la humillación, el marginamiento a aquel que no sea "igual a los demás" y a la violencia como medio de arreglar cualquier asunto.
Pero muchas veces me pregunto qué hace especial a Obama, aparte de su color, que casi todo el mundo lo adora. No es porque haya sido el primer presidente negro de los Estados Unidos de América, sino su forma de comunicarse con el pueblo. La diferencia entre la forma de intentar convencer de sus ideas con la de nuestros políticos es inmensa, ¡si hasta el propio Solbes se va durmiendo mientras está leyendo!
Antes, cuando aun no eramos una democracia, se colocaba a ministros que eran intelectuales de la época. Ahora, mientras, ponemos a los payasos de turno que no saben que hacer con sus vidas y prueban con la política.
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