martes, 8 de septiembre de 2009

Esas cosas pequeñas de la vidad.

A veces, pequeñas cosas como llamar a otra persona y hablar hasta quedarte sin saldo, conocer a gente nueva que te habían hablado muy bien de ella y, al conocerla, descubres que no son tal y como te lo contaron, sino mejor; hacen que te sientas más feliz y, por ello, agusto contigo mismo.
El problema llega cuando los demás ven, desde otro punto de vista al tuyo, con malos ojos lo que estás haciendo.
¿Qué de malo tiene llamar a alguien lejana a ti y hablar hasta quedarte sin saldo? Ninguno. ¿Qué de malo tiene estar junto a personas a las que apenas ves a lo largo del año y con las que siempre te lo pasas bien, o las acabas e conocer y te parecen un encanto? Ninguno.
La hipocresía del mundo está en alza. Sí, a veces las cosas más insignificantes también son motivo de disputa, problemas y malos ratos.

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