miércoles, 14 de octubre de 2009

La coexistencia como la mejor de las alternativas ante las otras malas.

Quizás me equivoque o quizás acierte. Ésta es la reflexión que uno se hace al realizar una acción que pueda tener consecuencias. Obviamente si presumimos de ser mayores, hemos de acarrear con las consecuencias de nuestros actos.
Que todo acto tiene su/s consecuencia/s es algo que aquellos que se hacen llamar maduros saben. Pero no todos nos paramos a reflexionar bien sobre nuestros actos y actuamos por puro instinto o por como sopla el viento.
Una vez cometida la acción,y su resultado ha sido nefasta, tienes dos opciones:
1- Acarreas con todo lo que te llegue, pides disculpas y reflexionas sobre cómo no volver a cometer semejante tontería.
2- No admitirla, estar de morros con la persona a la que molestaste e intentar coexistir lo más pacificamente posible.
Claro que coexistir supone otro problema para aquellos que basan su vida en la ignorancia, la fuerza, las malas palabras y la intimidación. Coexisitir significa, grosso modo, que diferentes culturas, sociedades o personas puedan exisistir simultáneamente en el mismo espacio y tiempo sin alterar, en ningún grado, su estado o forma de vida, sin guerras, violencia ni ningun tipo de contacto alguno. Claramente es una medida drástica, pero mejor ésto que estar de morros toda la vida.
Ahora, la coexistencia no puede existir si hay pseudoverdades (pseudo = NO), y llamo pseudoverdades a aquellas mentiras que se disfrazan de verdades pero sin serlo. Eso, junto con la intimidación, harán de la coexistencia una mera formalidad ante la autoridad, pero en sí será algo vacío.
Ante la falta de convivencia (lo contrario a la coexistencia)será mejor que uno y otro pasen del contrario y se pueda mantener algo de armonía a lo largo del tiempo que se deba estar juntos.

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