miércoles, 18 de noviembre de 2009

La historia del barquito de papel 2.0.0.9.

Ésta es la historia de un barquito de papel y sus tripulantes, los muñequitos de goma- espuma.
Un día estaba el capatáz del barco viendo la televisón, cuando el hombre de las noticias dijo que por cierta zona del Índico había piratas que retenían a los barcos y les obligaban a sus gobiernos a pagar millonadas por las personas. El hombre estuvo pensando varios segundos sobre la situación: si había piratas, eso significaba que habría pocos barcos que se atrevieran a navegar por aquellas aguas, por lo tanto a aquellos que se atreviesen al reto, deberían de pagarles bastante.
Y así, pues, el genio se plantó con su genial idea a los tripulantes de su barco, a quienes les dejó la decisión de ir o no, incluso les dijo que podrían hablarlo con sus familiares para que opinasen también. Todos, familiares, empresarios y tripulantes dijeron lo mismo « mucho que ganar y, nosotros, muy poco que perder».
Aprobado, entonces, el plan por unanimidad. El pequeño barco de papel saldría del puerto para ir a aguas Índicas. Los pequeños marineros de goma-espuma rezaban cada dos segundo un padre nuestro con el doscientos rosarios colgando, no por ellos, sino por lo que estaban por ganar; y desde casa, días enteros en la iglesia y en ayunas.
Total, que al final el barco de los piratas, con más hambre que un zorro, al ver al barquito de papel, se le hizo la boca agua, y fue directo a por él.
En el barco, lloraban los marineros su mala suerte, en las casas, echaban la culpa al gobierno. Al final, unos millones que le valdrán a los piratas una buena boda con treinta mujeres cada uno, cuarenta y seis días secuestrados los marineros, y una buena bronca para el presidente del gobierno- huelga decir que los familiares de tanto alboroto que armaron, ahora están roncos-.
Conclusión, no es más tonto el que más tontadas hace, sino el que más méritos hace para serlo.

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